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San Lucas, la isla de visita obligatoria

Sus 500 hectáreas son famosas por la historia del centro penal que funcionó de 1873 a 1991

Cuando se habla de Isla San Lucas, inmediatamente se piensa como el sitio que por años albergó a los reos más peligrosos de Costa Rica, sin embargo es más que eso, pues posee una gran belleza escénica.

Entre sus senderos podrán observar flora y fauna. Es común encontrar murciélagos, mono congo, ardillas, iguanas, venados cola blanca, pavones, saínos, entre otras especies.

Cuenta con nueve playas, de ellas solo cuatro se recomiendan para uso turístico y recreativo y son las únicas utilizados por los tours operadores. Las más comunes son playa Hacienda Vieja y playa Tumba Botes.

Ambas con agua limpia y oleaje moderado para quienes deseen bañarse.

La tortura del presidio

Las historias de horror contadas sobre el centro penal ha atraído a cientos de turistas, tanto ticos como extranjeros, quienes recorren sus restos arquitectónicos y observan los pabellones llenos de graffitis tratando de imaginar las penas, injusticias y torturas allí cometidas por más de 100 años.

“Contaban las cosas más extrañas sobre un lugar donde imperaba el miedo, el dolor, el engaño y la crueldad en todas sus manifestaciones. Y él decía en palabras feas cosas terribles del presidio que le hacían a uno parar los pelos”, extracto del libro La Isla de los Hombres Solos, escrito por José León Sánchez, privado de libertad en aquella época.

Este centro penal contaba con calabozos, calzada de piedra construidos en el siglo XIX. En 1927 se edificó la comandancia, los pabellones y el disco que inicialmente funcionó como tanque de agua, sin embargo no dio los resultados esperados y se transformó en la celda de castigo. Allí eran introducidos los presos hasta por 21 días.

En 1931 se terminó la construcción de la Capilla y para 1950 se creó el dispensario y las casas del barrio, donde se encontraban los reclusos de confianza. Ocho años más tarde el presidio se transformó en una Colonia Agrícola Penal y en 1991 fue cerrado.

Todo estaba construido de piedra.

“Los caminos, las casas, los calabozos, los soldados eran de roca por la forma de obedecer y dar órdenes, y en general todo el ambiente era duro y rocoso. Y en piedra -piedra durísima- estaban destinados a convertirse nuestros corazones también”, La Isla de los Hombres Solos.

El disco, celda de castigo para los privados de libertad.

Recomendaciones

El viaje desde el puerto de Puntarenas a la Isla San Lucas dura aproximadamente 45 minutos.

Se puede realizar pagando una lancha que lo traslade, sin embargo, aconsejamos hacerlo con un tour operador con guía, comidas y transporte incluido.

Recorrer la isla es atractivo por sí solo, pero escuchar las memorias que sus paredes encierran es otro nivel. Cada piedra, cada paso, cada graffiti toma un significado diferente cuando el guía relata su historia.

La isla no cuenta con ventas de comida, así que si decide ir por su cuenta es mejor que lleve su almuerzo.

Use zapatos cómodos para caminar, ropa fresca y de baño, lentes, protector solar y cámara fotográfica.

Uno de los tantos mensajes escritos en las paredes del presidio.

La Isla de los Hombres Solos

Uno de los libros más famosos de Costa Rica, una obra testimonial escrita por José León Sánchez, condenado a cadena perpetua en el presidio de San Lucas. Sus primeros años como preso los pasó en un calabozo bajo condiciones inhumanas, según cuenta.

Años más tarde, aprendió a escribir y leer gracias a otro privado de libertad que le ayudó. En 1998 fue declarado inocente.

De La Isla de los Hombres Solos se ha vendido más tres millones de ejemplares.

Paquera, Puntarenas

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